Península Valdés y los gigantes del mar

Desde muy cerquita, en la costa o en una embarcación, se avistan las ballenas que llegan cada año a Península Valdés. Es un espectáculo único de la naturaleza, ideal para combinar con el disfrute de jornadas en las playas de la zona.

Una embarcación se adentra en el mar, sólo acompañada por los sonidos de la naturaleza. Navegando por las aguas mansas y transparentes del Golfo Nuevo todos se pierden en una contemplación silenciosa, a la espera de un acercamiento. Se oye el resoplido de las ballenas, y, de repente, ellas saltan, permanecen largo rato con la cola fuera del agua, golpean la superficie del mar con las aletas, y su grandeza no puede más que sorprender.
La emoción es compartida entre junio y diciembre, cuando la ballena franca austral se acerca para reproducirse y criar a sus pequeños ballenatos en las tranquilas aguas de la Península Valdés. Desde una embarcación o desde la orilla, la proximidad con estos gigantes del mar conmueve a miles de viajeros cada temporada.

El Área Natural Protegida Península Valdés es un punto estratégico, declarado Patrimonio Natural Mundial por UNESCO (también obtuvo el sello de conservación de Sitio Ramsar y de Reserva de Biósfera Península Valdés). Embarcando en Puerto Pirámides (a 100 kilómetros de Puerto Madryn) con tractores y trailers en la playa -por la ausencia de muelles-, se realiza un paseo de aproximadamente una hora y media. Y, desde 2014, una embarcación semisumergible permite observar el comportamiento de estos animales en las profundidades, mirarlos a los ojos y apreciar toda su inmensidad. Respetar los tiempos de estos enormes mamíferos para acercarse, contemplarlos en silencio y saber esperar el acercamiento o sus acrobacias, son momentos únicos.

Otra opción para dejarse sorprender es el Área Municipal Protegida El Doradillo, a 15 kilómetros del centro de la ciudad de Puerto Madryn. En estas enormes playas de arena fina y acantilados, se monta el escenario ideal para el avistaje costero de ballenas. Se las puede ver a escasos metros de la costa, navegando lentamente, como si les causara curiosidad ver a los incontables grupos de personas que caminan por la arena contentos y extasiados de apreciarlas tan de cerca.

En el ingreso a Península Valdés, es ideal visitar el Centro de Interpretación Istmo Ameghino para entender cuales son las características de la biodiversidad de la zona y la interrelación que existe entre las especies animales, la geografía y el hombre. El Ecocentro, en Puerto Madryn, es un espacio cultural de encuentro y reflexión inspirado en el mar patagónico que complementa la visita.

La provincia del Chubut es reconocida a nivel internacional por ser pionera en acciones vinculadas con la conservación; los guardafaunas cumplen un rol fundamental en la concientización y el cuidado de las Áreas Naturales Protegidas; y la gente de la región está comprometida con la naturaleza y eso se nota en cada detalle para mantener el entorno.

A la noche, sólo resta disfrutar de una caminata por la playa escuchando a las gigantes del mar, para luego disfrutar de una cena con productos típicos de la zona patagónica. La escapada para vivir esta experiencia, idealmente, es de tres a cinco días y se corona comprando algún souvenir con la cola de ballena, que recordará estos momentos para siempre.

 

A la provincia del Chubut se llega en avión, por el aeropuerto Almirante Zar de Trelew, El Tehuelche de Puerto Madryn, el General Enrique Mosconi de Comodoro Rivadavia o el Brigadier General Antonio Parodi, de Esquel; también en ómnibus o en auto, por la Ruta 3 o la 25.

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