Ciudad de Córdoba

Con su clásica tonada, Córdoba Capital ofrece emblemas del pasado aún en esplendor, nuevas galerías de artesanías, sabores y buenas noches animadas; un combo ideal para una escapada o vacaciones.

Si hay algo que sabemos antes de ir a la ciudad de Córdoba es que nos vamos a divertir. Es popular la picardía de sus habitantes y algunas famosas cualidades de esta metrópoli se conocen por todos lados: hay música y baile, hay qué beber y hay un acento típico que guía por los buenos caminos a cualquier viajero. También hay historia, claro; vida académica y naturaleza. El combo es irresistible en cualquier momento del año.

Caminando se distingue una urbe tradicional, moderna y activa. Un tour por el Centro histórico lleva a los visitantes a través de iglesias, museos, teatros y la famosa Manzana Jesuítica, declarada Patrimonio Mundial, que impacta con su impronta arquitectónica y lo que cuenta acerca de su pasado.

Una parada en los bares de la zona de Güemes invita a un almuerzo de autor o cocina regional. Si se prefiere exprimir cada minuto vale también un sándwich de lomito al paso y por las tardes no faltará alguien que convide un mate con los clásicos criollitos.

A lo largo de la calle Belgrano sorprenden las casas de antigüedades y artesanías urbanas de excelente nivel. Se admiran y compran productos realizados en vidrio, madera y metales. Hay juegos didácticos, textiles, utensilios cotidianos y joyería. Los conventillos de la zona se recuperaron y, transformados en galerías, hoy conforman un paseo ideal para hacer en familia y buscar suvenires. El Paseo de las Artes, sobre la misma calle, luce bares, pubs, restaurantes y resto-bares donde se puede comer y tomar algo respirando aires de juventud universitaria y bohemia cordobesa.

Hacia el oeste, el Paseo de la Cañada con sus añosas tipas ofrece un marco verde espectacular para los recorridos peatonales. Se observa la rutina de los cordobeses, se escuchan chistes constantemente y si no se sabe hacia dónde ir, aparece rápido alguna voz amable que explique cuál es el camino que se debe seguir.

Esta ciudad tiene la universidad más antigua de la Argentina y una de las más antiguas de América. La tradición de aprender se conserva y se ven en las calles cientos de estudiantes que dan vida a la región y la vuelven multifacética, con constantes eventos culturales y deportivos. Un paseo por el Parque Sarmiento -pulmón verde del área- o el flamante Parque de las Tejas llena de energía, mientras se merienda un clásico alfajor y cae la tarde. Y si se prefiere aprovechar el tiempo para revisar la historia, es ideal visitar algunos de los museos como el Museo Evita, ex Palacio Ferreyra, el Museo Caraffa y el Palacio Dionisi. Inaugurado en 2014, además, el Centro Cultural Córdoba ofrece toda una paleta de artísticas y culturales, muestras, charlas, talleres, espectáculos musicales y ciclos de cine. 

La noche enciende otras sorpresas. El centro geográfico del país redobla la apuesta cuando sale la luna y comienza a sonar la música en casas y calles. Los cordobeses, siempre predispuestos, salen a compartir buenos momentos; el cuarteto, la cumbia y el folklore están a la orden del día y también hay espacio para el rock. Los bailes de cada barrio son auténticos y destacan los de Nueva Córdoba. Esta hora es ideal para empaparse de la idiosincrasia de los locales y también es válido bailar hasta el amanecer. A la salida del boliche, es divertido y reparador contagiarse de la costumbre de cerrar la velada comiendo un choripán de algún carro.

Acá no hay manera de estar cansado. Unas horas de sueño reponen el cuerpo para seguir y también está la opción de pasar del ruido a la tranquilidad en pocos kilómetros. Una escapada a las sierras es el broche de oro para disfrutar de unos días en esta ciudad que nunca pierde el humor.

 

A la ciudad de Córdoba se llega en avión al aeropuerto Ingeniero Ambrosio Taravella; en ómnibus o en auto, por la Ruta 9.

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