Buenos Aires, donde el tango cobra vida

Aprender a bailar tango, perfeccionar pasos o dejarse llevar escuchando a una orquesta en vivo y viendo a bailarines expertos. La nostalgia y las memorias de arrabal emocionan en la noche porteña.

El sonido de un bandoneón flota en el salón y en la pista de la milonga. Las parejas se deslizan con una gracia sutil y otros observan desde sus mesas, copa en mano, fascinados por el ambiente y el ritual. El tango, ese ritmo por excelencia declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, llena el espíritu de nostalgia y poesía cuando suena una orquesta típica. Para saber sobre esta danza se toman varias clases y para practicarla se concurre a las milongas que tienen lugar en la Ciudad de Buenos Aires. Cada día de la semana tiene una con características en particular y todas invitan a aprender, disfrutar y sociabilizar con los porteños e, incluso, con gente de todo el mundo que viene a vivir la magia del 2x4 en su lugar de origen, la Capital Mundial del Tango.

Va más allá de la intimidad de la danza y la pasión que genera este emblema rioplatense. Experimentarlo acá tiene que ver con descubrir sus códigos y la cultura alrededor del género. Ver a los bailarines llegar a los salones con su bolsa de zapatos, a los hombres trajeados con su encanto arrabalero y a las mujeres con sus sensuales vestidos dispuestas a dejarse llevar. Es el espíritu de los conventillos, son los escenarios por los que pasaron Carlos Gardel, Roberto “el Polaco” Goyeneche y Astor Piazzolla, entre tantos otros, y donde hoy desfilan los mejores músicos y cantores. Y son las letras, esas que tocan el corazón hablando de amores perdidos, desengaños y las calles y cafés de la ciudad.

Cuando cae la noche, las pistas se engalanan y se abre el juego, con espacios para todos: jóvenes y adultos, milongas LGBTIQ, bailarines avanzados y novatos.

En agosto, mes del Mundial de Tango, compiten parejas de todo el mundo y exponen los mejores. Los 365 días del año, de lunes a lunes, llueva o truene, el ritmo tiene lugar por las callecitas de San Telmo, La Boca, Boedo, Almagro, Palermo y tantos barrios. Basta con acercarse y animarse a dar los primeros pasos,  perfeccionar los ya aprendidos o pedir una copa para perderse en recuerdos y cosechar otros nuevos.

 

A la Ciudad de Buenos Aires se llega en avión, al aeroparque Jorge Newbery, en ómnibus o en auto, por las rutas nacionales Nº3, Nº5, Nº 7,Nº 8 y Nº9.

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